No es cuestión de azar ni de casualidades. Es esa constancia silenciosa de agradecer incluso lo pequeño. Es seguir creyendo aunque el camino esté nublado. Es elegir ver belleza donde otros no miran. Es confiar en lo invisible, sembrando sin garantías, con la certeza de que todo lo que nace desde la gratitud encuentra su lugar
No es cuestión de azar ni de casualidades. Es esa constancia silenciosa de agradecer incluso lo pequeño. Es seguir creyendo aunque el camino esté nublado. Es elegir ver belleza donde otros no miran. Es confiar en lo invisible, sembrando sin garantías, con la certeza de que todo lo que nace desde la gratitud encuentra su lugar